domingo, 31 de enero de 2010

Definiciones Básicas

Feminismo

El feminismo cuestiona el orden establecido. […] Es un discurso político que se basa en la justicia. El feminismo es una teoría y práctica política articulada por mujeres que tras analizar la realidad en la que viven toman conciencia de las discriminaciones que sufren por la única razón de ser mujeres y deciden organizarse para acabar con ellas, para cambiar la sociedad. Partiendo de esa realidad, el feminismo se articula como filosofía política y, al mismo tiempo, como movimiento social. […] El feminismo es un movimiento no dirigido y escasamente, por no decir nada, jerarquizado. […] El discurso, la reflexión y la práctica feminista conllevan también una ética y una forma de estar en el mundo. La toma de conciencia feminista cambia, inevitablemente, la vida de cada una de las mujeres que se acercan a él. […] si la participación de las mujeres no es consiente de la discriminación sexual, no puede considerarse feminista. No es una teoría más. El feminismo es una conciencia crítica que resalta las tensiones y contradicciones que encierran esos discursos. […] El feminismo es una teoría de la igualdad y el machismo una teoría de la inferioridad. […] Una vez desarrollado el feminismo y nombrado como privilegio a lo que hasta entonces se había considerado natural, fue necesario equiparar ambas teorías, como si fuesen éticamente iguales. Algo así como decir que el racismo y la lucha contra el racismo es lo mismo. En la estructura mental del patriarcado, o estás conmigo o estás contra mí. […] El feminismo nunca participó en la guerra de los sexos. “El feminismo nunca ha pretendido la construcción de dos mundos separados, uno varonil y otro de mujeres, sino cambiar y mejorar el que hay”. Nuria Varela.

El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo colectivo humano, de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas del modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones que aquella requiera. Victoria Sau.

Existen diversas corrientes de feminismo que surgen en todo el mundo.

Androcentrismo

Es considerar al hombre como medida de todas las cosas. El androcentrismo ha distorsionado la realidad, ha deformado la ciencia y tiene graves consecuencias en la vida cotidiana. El hombre no es el modelo al que equipararse ni el neutro. Se utiliza lo masculino como universal.

Patriarcado

Es una forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres; del marido sobre la esposa; del padre sobre la madre; los hijos y las hijas; de los viejos sobre los jóvenes y de la línea de la descendencia paterna sobre la materna. El patriarcado ha surgido de una toma de poder histórico por parte de los hombres, quienes se apropiaron de la sexualidad y reproducción de las mujeres y de su producto, los hijos, creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión que lo perpetúan como única estructura posible. Dolors Reguant.

El patriarcado es un sistema político. Su existencia no quiere decir que las mujeres no tengan ningún tipo de poder o ningún derecho. Una de las características del patriarcado es su adaptación en el tiempo. […] Algunas prefieren usar “sistema de género-sexo”. Las formas de patriarcado varían. […] El objetivo fundamental del feminismo es acabar con el patriarcado como forma de organización política. […] el patriarcado no es otra cosa que un sistema de pactos interclasistas entre los varones. Y el espacio natural donde se realizan los pactos patriarcales es la política. Nuria Varela.

En términos generales el patriarcado puede definirse como un sistema de relaciones sociales sexo-políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurado por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva, oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos, ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia. Los estudios feministas sobre el patriarcado, y la constatación de que se trata de una construcción histórica y social, señalan las posibilidades de cambiarlo por un modelo social justo e igualitario. Marta Fontenla.

Machismo y Sexismo

El machismo es un discurso de la desigualdad. Consiste en la discriminación basada en la creencia de que los hombres son superiores a las mujeres. En la práctica, se utiliza machismo para referirse a los actos o las palabras con las que normalmente de forma ofensiva o vulgar se muestra el sexismo que subyace en la estructura social. […] el sexismo es conciente y el machismo inconsciente. […] El sexismo se define como “el conjunto de todos y cada uno de los métodos empleados en el seno del patriarcado para poder mantener en situación de inferioridad, subordinación y explotación al sexo dominado: el femenino. El sexismo abarca todos los ámbitos de la vida y las relaciones humanas” (Victoria Sau). Es […] una ideología que defiende la subordinación de las mujeres y todos los métodos que utiliza para que esa desigualdad entre hombres y mujeres se perpetúe. Nuria Varela.

Género y sexo

La noción de género surge a partir de la idea de que lo “femenino” y lo “masculino” no son hechos naturales o biológicos, sino construcciones culturales. […] Género no es sinónimo de sexo. Cuando hablamos de sexo nos referimos a la biología […] y al hablar de género, a las normas y conductas asignadas a hombres y mujeres en función del sexo. […] El desarrollo de la identidad genérica depende, en el transcurso de la infancia, de la suma de todo aquello que los padres, los compañeros y la cultura en general consideran propio de cada género en lo concerniente al temperamento, al carácter, a los intereses, a la posición, a los méritos, a los gestos y a las expresiones. […] las diferencias biológicas hombre-mujer son deterministas, vienen dadas por la naturaleza, pero en cuanto que somos seres culturales, esa biología ya no determina nuestros comportamientos. […] El primer propósito de los estudios de género o de la teoría feminista es desmontar el prejuicio de que la biología determina lo “femenino”, mientras que lo cultural o humano es una creación masculina. […] Los géneros están jerarquizados. El masculino es el dominante y el femenino el subordinado. Es el masculino el que debe diferenciarse del femenino para que se mantenga la relación de poder. […] dependerá de la voluntad política cambiarlo. Nuria Varela.

Sexo: se refiere a las características biológicas tales como la anatomía (tamaño y forma corporal) y la fisiología (actividad hormonal y funcionamiento de los órganos) que distinguen a los varones de las mujeres. Las diferencias genéricas ocurren a nivel genético-molecular, celular, de los órganos o del organismo y son resultantes de complejas integraciones entre factores genéticos, hormonales y ambientales que comienzan a nivel genético y en el contexto intrauterino y continúan a través de la vida del individuo. […] Gloria Bonder.

Género: Hace referencia a un conjunto de roles y relaciones sociales, características de personalidad, actitudes, conductas, valores, relaciones de poder e influencia que cada sociedad atribuye diferencialmente a cada uno de los dos sexos. El género es relacional, los roles y características de género no existen en un vacío, sino que se definen uno en relación con el otro. Todas las sociedades dividen al menos en dos categorías de sexo y géneros a las cuales se les asigna un estatus generalmente desigual. Los roles, construcciones e identidades de género no existen como entidades estables, sino como expresiones localizadas a lo largo de un cotiniuum. […]. Gloria Bonder.

  • Roles de género: son comportamientos aprendidos a través del proceso de socialización que se despliega en la familia, la comunidad, el grupo de pares, la institución escolar y en general en todo el entorno normativo y cultural. Pueden ser flexibles o rígidos, semejantes o diferentes, y complementarios o conflictivos. […] Por razones históricas a ellos se les ha asignado en mayor medida que a las mujeres la responsabilidad por el sustento familiar y los privilegios económicos y de poder en el ámbito público. En contraste y hasta hace unos años se atribuía a las mujeres el rol reproductivo y doméstico y, secundariamente, el de obtener ingresos en el mercado. Sin embargo, esta división de roles se ha transformado en gran medida debido a distintos factores: los mayores niveles educativos de las mujeres, el ingreso masivo al mercado de trabajo de éstas, el crecimiento de los hogares con jefatura femenina, nuevas aspiraciones y valores culturales de carácter emancipatorios, entre otras.
  • Orden de género: remite al mundo normativo, a las relaciones formales e implícitas que se construyen y reproducen en las instituciones sociales, en especial, en la escuela, la familia y los ámbitos laborales, fijando posiciones, prescripciones y sanciones diferentes para varones y mujeres.
  • Régimen de género: son las prácticas cotidianas que se desarrollan en esos ámbitos. En ellas se encarnan y perpetúan un determinado orden de género, por ejemplo, la naturalidad con que se acepta que las mujeres asuman el trabajo doméstico y la crianza de los hijos.
  • Ideologías de género: representaciones que, tanto en un plano simbólico como imaginario, justifican un determinado orden de género, estableciendo así una vinculación entre lo social y lo subjetivo. Se expresan tanto en las creencias de sentido común como en las religiones, y también en los discursos “científicos”. A lo largo de la historia, las ideologías de género han “naturalizado” las diferencias entre varones y mujeres, atribuyéndolas a cuestiones biológicas y, por ello, justificándolas como universales e inmutables.
  • Estereotipos de género: en todas las sociedades existen ideas estereotipadas de cómo son y cómo deberían ser las mujeres y los varones, sus principales cualidades y carencias.
  • Normas de género: en todas las culturas las relaciones de género tienen raíces estructurales (división sexual del trabajo) e instituciones (normas y reglas) que guían la distribución de recursos y oportunidades en la sociedad y entre varones y mujeres en particular. Se construyen también a nivel simbólico, se sustentan y reproducen en las concepciones, mentalidades e imaginarios colectivos.

Gloria Bonder.

Esta categoría analítica surgió para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres, poniendo el énfasis en la noción de multiplicidad de identidades. Lo femenino y lo masculino se conforman a partir de una relación mutua, cultural e histórica. El género es una categoría transdisciplinaria, que desarrolla un enfoque globalizador y remite a los rasgos y funciones psicológicos y socioculturales que se le atribuye a cada uno de los sexos en cada momento histórico y en cada sociedad. Las elaboraciones históricas de los géneros son sistemas de poder, con un discurso hegemónico y pueden dar cuenta de la existencia de los conflictos sociales. Y la problematización de las relaciones de género logró romper con la idea del carácter natural de las mismas. Lo femenino o lo masculino no se refiere al sexo de los individuos, sino a las conductas consideradas femeninas o masculinas. En este contexto, la categoría de género puede entenderse como una explicación acerca de las formas que adquieren las relaciones entre los géneros, que algunos consideran como una alternativa superadora de otras matrices explicativas, como la teoría del patriarcado. Se sostiene que (aunque la incorporación del concepto de “patriarcado” constituyó un avance importante para explicar la situación de las mujeres) resultó insuficiente para comprender los procesos que operan dentro de la estructura social y cultural de las sociedades, condicionando la posición e inserción femenina en realidades históricas concretas.
La “perspectiva de género”, en referencia a los marcos teóricos adoptados para una investigación, capacitación o desarrollo de políticas o programas, implica:

a) reconocer las relaciones de poder que se dan entre los géneros, en general favorables a los varones como grupo social y discriminatorias para las mujeres;
b) que dichas relaciones han sido constituidas social e históricamente y son constitutivas de las personas;
c) que las mismas atraviesan todo el entramado social y se articulan con otras relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad, preferencia sexual y religión.

La perspectiva de género opta por una concepción epistemológica que se aproxima a la realidad desde las miradas de los géneros y sus relaciones de poder. Sostiene que la cuestión de los géneros no es un tema a agregar como si se tratara de un capítulo más en la historia de la cultura, sino que las relaciones de desigualdad entre los géneros tienen sus efectos de producción y reproducción de la discriminación, adquiriendo expresiones concretas en todos los ámbitos de la cultura: el trabajo, la familia, la política, las organizaciones, el arte, las empresas, la salud, la ciencia, la sexualidad, la historia. La mirada de género no está supeditada a que la adopten las mujeres ni está dirigida exclusivamente a ellas. Tratándose de una cuestión de concepción del mundo y de la vida, lo único definitorio es la comprensión de la problemática que abarca y su compromiso vital. Susana Gamba.

Género e Identidad

Las distintas anatomías de los cuerpos femenino y masculino ya no bastan como referencias para registrar las diferencias entre hombres y mujeres, no para explicar sus procesos identificatorios. […] Pero pensar que las personas están configuradas sólo por lo cultural y lo social (por el género) es una visión reduccionista, especialmente evidente cuando se habla de los procesos que llevan a la constitución de la identidad. […] Aunque la identidad está estructurada por todos estos elementos, el proceso de formación psíquica, donde se elabora la diferencia sexual de manera inconsciente, es de un orden distinto: es fundante. Si bien hay posibilidad de separarse de los aprendizajes culturales, de las creencias religiosas y de las prescripciones sociales y políticas, el carácter inconsciente de la estructura psíquica no es manejable a voluntad. […] Por eso es tan importante distinguir el estatuto de lo psíquico del de lo social. […] Una confusión frecuente es considerar los mecanismos de la adquisición inconsciente de la identidad sexual al mismo nivel que otras formas más sociales de adquisición de identidad, conceptualizando la diferencia sexual como una de las tantas diferencias sociales.
El género, como simbolización de la diferencia sexual, ha definido a la mujer y al hombre como seres “complementarios”, con diferencias “naturales” propias de cada quién. Esta simbolización de la complementariedad, que ha dificultad la conceptualización de las mujeres y los hombres como “iguales”, también ha excluido (simbólicamente) la sexualidad entre personas del mismo sexo.
Como la identidad sexual nace de una estructuración psíquica […], sobre la cual no hay control, sólo se puede modificar la valoración cultural que se le otorga. […]. La inexistencia de una esencia femenina o masculina nos lleva a desechar la supuesta “superioridad” de un sexo sobre otro, y a cuestionar la idea de una forma “natural” de la sexualidad humana. […] Butler propone una “resignificación subversiva” del género y desea lograr que éste prolifere “más allá de un marco binario”. […] El punto que se cuestiona es, precisamente, que la lógica del género requiere normativamente que la identificación con lo masculino o con lo femenino se complemente con un posicionamiento del deseo: si te identificás como perteneciendo al género femenino, debes desear al masculino y viceversa. Marta Lamas.

Igualdad y equidad

La igualdad formal, no garantizó la igualdad real. […] El patriarcado ha mantenido a las mujeres apartadas del poder. El poder no se tiene, se ejerce. […] Los mecanismos de exclusión se mantienen con la perversión de que son más sutiles, por lo tanto, más difíciles de combatir. Ante estas sutilezas […] se han implementado progresivamente medidas de acción positiva – también llamadas de discriminación positiva […]. […] La acción positiva consiste en establecer medidas temporales que corrijan las situaciones desequilibradas como consecuencia de prácticas o sistemas sociales discriminatorios. Raquel Osborne. El objetivo de estas medidas es eliminar barreras y facilitar la participación de las mujeres. […] una acción positiva tiende a corregir las desigualdades de hecho […].
  • Sistema de cuotas
  • Paridad: representación igual de las mujeres y de los hombres en las instituciones electas.
El concepto de igualdad no es lo contrario de diferencia. Lo contrario de igualdad es desigualdad. Por lo tanto, cuando las feministas reclaman la igualdad lo hacen en el sentido de equivalencia. Todos y todas iguales en derechos equivalentes, no idénticos- idénticas. Lo que quiere decir que no se exige la igualdad para ser iguales a los varones, en el sentido de ser idénticas a ellos y ejercer el poder o interpretar los cargos imitándolos. Se exige igualdad para acceder a la libertad de ejercer los derechos, los cargos, los puestos… conforme el criterio de cada una. Nuria Varela.

La igualdad de derechos es condición necesaria pero no suficiente para lograr la equidad. La equidad de género alude a un compromiso social para asignar beneficios transitorios a un grupo en desventaja con el fin de revertir la desigualdad preexistente. Lleva implícito un principio de justicia, de superación de los privilegios en ambos géneros. Gloria Bonder.